HEURÍSTICA | trabajo, cultura organizacional y liderazgo
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trabajo, cultura organizacional y liderazgo

 

trabajo, cultura organizacional y liderazgo

 

La cultura, en cualquier ámbito o contexto, es la que delinea las convicciones, comportamientos, acciones, conocimiento y valores de un grupo determinado. En una cultura organizacional, el papel que estos elementos juegan es clave para el alcance de metas comunes. Esas metas van más allá de las tareas cotidianas y serán alcanzables en medida que se aten a los valores de cada individuo. La comprensión de esas metas es central para la comprensión del trabajo que realizamos día a día y el compromiso que tenemos con éste. Toda cultura es definida por sus integrantes, y estos son los que se encargan de mantenerla; pero en cualquier cultura, y sobretodo en una cultura organizacional, el papel de los líderes es determinante.

Como principales hacedores de cultura los líderes deben estar siempre abiertos a pensar, aprender y actuar responsablemente conscientes de que vivimos en un mundo en constante cambio. Podríamos definir el liderazgo como la capacidad de actuar de forma pensante en situaciones reales. Un líder que comprende la naturaleza de su organización, las necesidades de sus colaboradores, las relaciones e interacciones, los procedimientos,  entre otros, y ve el trabajo como un proceso constante de aprendizaje colectivo, puede asegurar la presencia de apoyos estructurales que garanticen una cultura organizacional positiva, donde todos los integrantes crezcan profesional y personalmente, de la mano de la organización  misma.

Sin un verdadero líder la cultura no existe. O más bien existe una cultura dispersa y negativa donde los integrantes no comprenden su papel, no se sienten seguros y no confían en esa persona que los dirige. Por lo tanto, no se comprometen con su trabajo y nunca toma riesgos. Todos los procesos de trabajo y de aprendizaje dependen de una cultura que les dé valor junto con el valor a la acción, la reflexión y la retroalimentación. Esto garantiza que las personas se sientan seguras de trabajar en nuevas ideas y comprometerse por completo dando resultados más allá de lo esperado. Los controles y las normas impositivas, por otro lado, tienen los resultados contrarios.

Si un líder se abre a una visión del trabajo como un proceso permanente de aprendizaje y no solamente un sinfín de tareas específicas que sus empleados deben realizar “eficientemente” en tiempos determinados, el impacto de la organización puede ser enorme, no sólo a nivel interno sino comunitario o social.


Otro elemento clave, también influido por el líder, es la comunicación: una comunicación efectiva entre todos los miembros de la comunidad. Las conversaciones generativas, las conversaciones saludables de pasillo y la retroalimentación constante son sólo algunos de los elementos esenciales en un ambiente inteligente de comunicación.

Por otro lado, los líderes de una cultura positiva evitan sentir que deben conocer todas las respuestas, tener todo el poder de responder inmediatamente a la presión y no desconfían de aquéllos que no alcanzan las expectativas. Liderar a través de preguntas que generen ideas y construyan, y cultivando la confianza, centrándose en una cultura inteligente de comunicación, ayuda a crear una cultura de comprensión. La comprensión en el sentido más amplio de la palabra: la comprensión del mundo que nos rodea, del otro, de nosotros mismos y de nuestro propio sentido de trascendencia[1]. Al comenzar a crear o transformar una cultura organizacional hay que tener presente que, como dice el teórico organizacional Peter Senge, el factor humanístico será siempre el primero en transformarse: la gente se torna más sensible y es capaz de manejarse así misma y manejar mejor la relación con los demás. Al construir sobre esta base, se impacta la operación, la cual se traducirá más adelante en ganancias de productividad. Por muy tentador que parezca buscar la productividad desde el inicio, esto va en contra de la naturaleza humana y organizacional pues si no hay cultura, no hay acción. Esa cultura determinará, según la establezca y transmita su líder, cómo actúen sus integrantes, qué tanto sentido les haga ser parte de la organización, comprometerse y esforzarse por alcanzar las metas.

 

[1] Escuela de posgrado de Educación, Harvard. Wide World. Liderazo para la Comprensión.


 

Luisa González Reiche

HEURÍSTICA